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¿Compensas suficientemente bien tus riesgos?

Óscar Lara Rapp (@oscar_l_r)


Hoy os propongo una pequeña fórmula para tratar de ayudaros a tomar decisiones en cualquier ámbito de vuestra vida. Imaginemos que nos encontramos en una situación en la que tenemos que elegir entre una serie de opciones. ¿Cuál elegimos? En realidad, hay muchas formas de contestar a esta pregunta. Una de ellas es hacerlo en base a la relación entre el riesgo que corremos con nuestra elección y la recompensa que ésta nos puede ofrecer. Pues bien, mi objetivo en este artículo es explicaros un método sencillo para evalúar de forma rápida esta relación y así tratar de evitar tomar decisiones con mucho riesgo y poca recompensa, algo que puede llevarnos a alguna desilusión o situación inesperada.

 

Lo primero que tenemos que hacer cuando nos encontramos ante dos caminos es calcular cuánto tenemos o queremos invertir (lo vamos a llamar I) para tomar cada uno de ellos. ¿Cómo lo medimos? Se puede medir en unidades monetarias, en unidades de felicidad o en lo que estimemos que es más oportuno para la situación en cuestión. Por ejemplo, supongamos que quiero decidir dónde invertir 100 €, si en Telefónica o en Inditex. En este caso la cantidad que invertiría en cualquiera de las dos opciones es la misma, I = 100 €, y vendría medida en unidades monetarias.

 

A continuación, tenemos que calcular cuál es el retorno más probable que me va a proporcionar cada decisión suponiendo que ésta tenga como resultado un escenario positivo. En la estimación de este resultado vamos a tener que lidiar con un elemento clave que siempre nos va a acompañar: nuestra amiga la incertidumbre. Esta incertidumbre, culpable de que nunca sepamos al 100 % cuál será el resultado de nuestra acción, está intimamente ligada con el riesgo del entorno. Por ello, una de las primeras tareas que tenemos que llevar a cabo es la enumeración de los riesgos que existen alrededor de nuestra decisión. Cuánto más precisos seamos en esta tarea, mejor (y sin autoengañarnos, por supuesto). A continuación, procedemos a estimar qué comportamiento podemos esperar de estos riesgos en un escenario razonablemente optimista y en dicho escenario, calculamos cuánto podemos ganar con nuestra decisión. Es decir, suponiendo que los riesgos que rodean nuestra decisión tienen en comportamiento favorable ¿qué resultado podemos obtener? Ese resultado de nuestra decisión en un escenario positivo lo llamamos Retorno Positivo (RP). Por supuesto, si en todas las opciones el Retorno Positivo es negativo (es decir, perdemos algo incluso en el mejor escenario), lo mejor que podemos hacer es no tomar ninguna acción y quedarnos como estamos.

 

Vamos a verlo con el ejemplo. Teléfonica ha caído cerca de un 50 % en los últimos 3 años y (sólo a modo de ejemplo) suponemos que, a día de hoy, la empresa ha de hacer frente a los siguientes riesgos:

  1. Riesgo de mayores gastos debido a la próxima inversión para la implementación de la tecnología 5G.
  2. Alta deuda.
  3. El endurecimiento de la competencia.

En un escenario positivo podemos suponer (de nuevo, sólo es un ejemplo), que estos riesgos de Teléfonica van a tener un comportamiento moderadamente optimista debido a:

  1. Costes de inversión en 5G menores a los esperados (tecnología más madura).
  2. Reducción de su deuda vendiendo alguna filial.
  3. Mejora en su posición en el mercado gracias a una serie de procesos de fusiones.

En ese escenario optimista podemos estimar que lo más probable sería una subida de un 20 % en su acción. Esto significa que el valor del Retorno Positivo resultaría en RP = 20 €.

 

Hagamos lo mismo en el caso de Inditex. En este caso, sus acciones han caido un 27 % en un año. Suponemos que, de cara al futuro, la empresa ha de enfrentarse a los siguientes riesgos:

  1. La amenaza de Amazon
  2. La caída en su crecimiento órganico debido al gran número de tiendas que ya tiene.

En nuestro escenario positivo podemos estimar que Inditex es capaz de superar esa situación de la siguiente forma:

  1. Plantando cara a Amazon a través de su plataforma de venta on-line y gracias a su reciente acuerdo con Alibaba en China.
  2. Lanzando una nueva cadena de moda que va a permitir aumentar su crecimiento órganico.

Después del análisis de ese escenario positivo, llegamos a la conclusión de que se podría esperar una subida de la acción de un 40 %, por lo que nuestra inversión de 100 € nos daría un RP = 40 €.

 

Una vez hemos finalizado la estimación de los RP en estos escenarios positivos, ahora toca hacer un cálculo similar para un escenario negativo. Tomamos los riesgos que hemos enumerado previamente y hacemos nuestro análisis sobre las consecuencias que tendría nuestra decisión si esos riesgos actúasen de una forma negativa. Es decir, tenemos que calcular cuánto podemos perder. A ese valor lo vamos a llamar Retorno Negativo (RN).

 

En el caso de Telefónica suponemos, a modo de ejemplo, que en un escenario negativo los riesgos se comportarían de la siguiente forma:

  1. Coste de la inversión para 5G mayor al esperado.
  2. Aumento de la deuda. Es necesario llevar a cabo una ampliación de capital fuertemente dilutiva.
  3. Aumento de la competencia de operadores low-cost.

En este escenario negativo, concluimos que la acción puede perder un 50 %, lo que da lugar a un Retorno Negativo (RN) = 50 €. Si replicamos lo mismo con Inditex, llegamos al siguiente análisis de sus riesgos para el escenario negativo:

  1. Su venta online no funciona de forma efectiva y supone un caída sustancial en sus márgenes.
  2. Su crecimiento órganico se estanca.

En ese escenario podemos estimar una caída del 20 % en la acción, lo que significaría un RN = 20 €.

 

Una vez tenemos los valores de RN y RP para cada una de las opciones, lo que hacemos es calcular el ratio entre RP y RN, al que llamaremos Recompensa de Riesgo (RS). Este valor nos indicará la proporción entre la posible recompensa que obtenemos en nuestra decisión y el riesgo que corremos con ella. Nuestro objetivo será siempre buscar decisiones que nos remuneren dicho riesgo de una forma adecuada. Es decir, buscaremos los valores más altos de RS.

 

En el caso de Telefónica RS = 20/50 = 0.4 y en el caso de Inditex RS = 40/20 = 2. Por lo tanto, en este ejemplo (y vuelvo a repetir que es sólo un ejemplo), el modelo nos diría que nuestra inversión en Inditex recompensa de una forma mucho más alta el riesgo que corremos (concretamente, 4 veces) que en el caso de Telefónica.

 

En una situación normal siempre debemos buscar que la ganancia potencial sea mayor a la pérdida potencial (RS > 1). Es decir, que al menos siempre haya algo más que ganar que lo que podemos perder. 

 

Ahora bien... ¿es este modelo aplicable cuando valoramos más negativamente una pérdida que una ganancia (es decir, somos risk-adverse)? ¿Cómo se puede cambiar el modelo? ¿Y que pasa si el escenario de pérdida tiene mayor probabilidad que el de ganancia o al revés? ¡Estos temas y otros los iremos tratando en próximos artículos!.


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