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¿Y qué hago cuando mi inversión se desploma?

Óscar Lara Rapp (@oscar_l_r)


Ahí está. Sí, el día fatídico que tanto habías temido ha llegado. ¡Tu inversión se está desplomando y no hay nada que parezca frenarla! Lo que es aún peor, no se está desplomando sólo una de tus posiciones, sino que está bajando a los infiernos acompañada de unas cuantas más, ¡o incluso de todo tu portfolio! Por tu cuerpo comienza a pasar un terror irracional, te empiezan a sudar las manos, notas pánico y todo tu cuerpo te pide vender rápidamente todas esas posiciones. Parece que si las eliminas de tu vista, de tu cartera, eliminarás ese dolor. Sería como si nunca hubiesen existido. Lo mejor de todo es que sería fácil, sólo te separa de esa decisión un par de clicks. ¡Eso ayudaría a pasar página y a olvidarte de esta pesadilla! Asumirías las pérdidas y pensarías que has cometido un error fatal que nunca jamás volverás a cometer: invertir en bolsa. Sin embargo ni siquiera estos pensamientos son claros y concisos. Tienes una tormenta en tu cabeza. No entiendes nada. Demasiado pensamiento. Demasiada emoción. Dentro de todo ese caos mental, te acuerdas de lo que leíste hace un tiempo en algún lado: "para obtener rentabilidad hay que ser capaz de aguantar las caídas del mercado", pero esto tampoco parece calmarte. En realidad es como si te lo dijese alguien muy lejano, no te cala, ¡nadie entiende lo que tú estás sintiendo ahora! Tu parte irracional se apodera de ti y te lleva de cabeza a clickear esas órdenes de venta. Sin embargo, tienes dudas. Esa pequeña parte racional te hace sentirte incómodo con esta decisión. ¿Qué haces? ¿Cómo sales de esta situación? Vamos a verlo.

 

Lo primero de todo, nada de estar todo el día mirando la cotización de tus inversiones. Déjame preguntarte una cosa, ¿estás todo el día mirando el precio al que tus vecinos están vendiendo sus casas? Si eso no te preocupa, ¿por qué lo haces con tus inversiones? Es más, si tu vecino vende su casa a un precio más bajo del que te costó a ti la tuya, ¿ves lógico coger y vender tu casa a todo correr al día siguiente? Seguramente no, pero... entonces... ¿por qué si nos parece normal hacerlo con una inversión? Piénsalo, es exactamente lo mismo. Y el problema es que el dolor psicológico que nos provoca el ver esas caídas acentúa nuestra tendencia a tomar decisiones irracionales.

 

En momentos de pánico, donde una posición concreta o todas las bolsas comienzan a caer de forma abrupta, donde parece que la caída no tiene suelo, lo que nos encontramos detrás son personas como tú y como yo, lanzando órdenes de venta. Muchos de ellos estarán sintiendo ese mismo pánico irracional del que hemos hablado anteriormente y, mediante sus órdenes de venta, se lo estarán pegando a otras personas, y así sucesivamente. Es una cadena de eventos que se amplifica de una forma increíble llevada por las emociones irracionales de miedo y pánico. Si vas a invertir en bolsa, estate seguro que te vas a ver envuelto en estas situaciones unas cuantas veces.

 

Pero OJO. También hay situaciones en la que un desplome, pese a todo lo irracional y emocional que nos parezca, puede estar justificado. Quizás tu empresa ha quebrado o ese país en el que habías invertido ha destruido su moneda local. Entonces... ¿cómo debemos de actuar en esta situación? ¿Vendemos? ¿Aguantamos? Vamos a verlo:

  1. Fíjate en tus inversiones y pregúntate si tus tesis de inversión siguen cumpliéndose. ¿Por qué invertiste en esa empresa, en ese país o en ese sector? Y no, no vale decir "porque quería ganar dinero". Esa no es una razón válida. Tiene que ser algo más como "considero que es un país cuyo potencial de desarrollo para los próximos años es extraordinario debido a su emergente clase medía y la capacidad de ahorro de sus habitantes". Así que mucho cuidado con no tener estas cosas bien pensadas antes de invertir, que cuando vienen mal dadas es extremadamente importante tenerlas claras.
  2. Si tu tesis de inversión o la razón por la que invertiste no ha cambiado, tómatelo con calma. En la bolsa hay muchos agentes que están vendiendo y comprando al mismo tiempo, cada uno con sus propios intereses, los cuales no tienen que ser iguales a los tuyos. Por ejemplo, en situaciones de caídas, los fondos de inversiones sufren reembolsos masivos, lo que les obliga a hacer ventas masivas, lo que a su vez tira más el precio. ¿Realmente quieres entrar en ese juego que no es el tuyo? Es como si un vecino de Badajoz está vendiendo el mismo modelo de coche que tú tienes a la mitad del precio de mercado porque necesita ese dinero urgentemente y tú, al verlo, decides hacer lo mismo con tu coche en Asturias. ¿Tiene algún sentido?.
  3. Sin embargo, puede que tu tesis de inversión sí haya variado. Quizás tus activos se están desplomando porque el sector está sufriendo una baja demanda o un exceso de capacidad. ¿Qué hacemos? ¿Entonces vendemos a todo correr? ¡Espera! Vamos a verlo con más cuidado:
    1. Lo primero que tenemos que ver es si es un problema transitorio o no. Por ejemplo, si tu empresa vende enciclopedias en papel y ves que tu demanda está cayendo porque la gente cada vez usa más Wikipedia, tienes razones obvias para preocuparte y considerar vender. Aun así, espérate al punto 4 para no tomar una decisión precipitada.
    2. Sin embargo, si tu empresa comercia con frutas y piensas que simplemente ha habido un pequeño parón en la oferta por una cosecha extraordinariamente mala, tómatelo con calma. Lo mismo si tu inversión en un país concreto se está viniendo abajo por unas declaraciones de un político local cuyo impacto a largo plazo puede que sea prácticamente nulo. Aun así, también te recomiendo ir al siguiente punto antes de tomar una decisión final.
  4. Una vez hemos evaluado lo anterior, lo más importante de todo es conocer si tu inversión, dadas todas las consideraciones previas, está infravalorada o no. Tienes que tener siempre en la cabeza cuál sería un precio justo a pagar por tu acción independientemente de la valoración que le esté dando el mercado. No necesitas que sea un precio exacto, basta con que marques un entorno. Si tu inversión excede ese precio o entorno, vende, independientemente de si está cayendo o subiendo (luego no me llores con que te ha caído y has perdido dinero). Sin embargo, si por mucho que esté cayendo tú inversión, consideras que sigue estando barata, ¿por qué vas a vender? Sería lo mismo que lo del ejemplo del coche del vecino de Badajoz. ¿Entiendes por donde voy? Al final lo importante es saber si está caro o barato  y esa debe ser la única razón para tu decisión. El resto es ruido, ¡aislate de él!.

Por supuesto, mucha gente te dirá que si en el punto 4 consideras que tu inversión está barata, lo lógico es aumentar posición, ¿no? ¡Pues no! Mucho ojo con ese tipo de bravuconadas. Al hacer eso quizás estemos desequilibrando nuestra cartera asumiendo un riesgo mayor del deseado en esa posición concreta. Si la gestión del riesgo que tienes implementada en tu cartera te permite aumentar tu posición y tú lo ves claro, adelante. Pero si no, quédate como estás. Quizás está pasando algo con esa acción que no hayas sido capaz de detectar. Quizás algo se te está escapando. Por ello, no te recomiendo nunca aumentar tu posición más allá de lo que tú estés dispuesto a exponerte a esa posible pérdida. Mucho ojo con esto porque el discurso de cierta parte del llamado value investing dice "si está barato y cae, sigue comprando", pero dicha afirmación te puede llevar a tener tu cartera con una exposición muy alta en las posiciones que están desplomándose y eso puede ser peligroso. Recuerda que quizás algo se nos está escapando en nuestro análisis. Hay que ser siempre humildes y no creer que lo sabemos todo. Y es que el exceso de confianza es el mejor camino hacia el fracaso.


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