· 

¿Está Intel barata a un PER 15?

Oscar Lara Rapp (@oscar_l_r)


Hablar de Intel es hablar de una de las empresas más importantes de tecnología del mundo. De hecho, para hacernos una idea, Intel tiene el 80 % de la cuota de mercado en el segmento de procesadores x86 (los que utilizan la mayoría de ordenadores de sobremesa) frente al 20 % de AMD. ¡No está mal! No sólo eso, sino que la oportunidad de crecimiento que tiene esta empresa ante sí, gracias a las tendencias del Cloud Computing, el internet de las cosas (IoT) o el coche autónomo, pueden ser potencialmente enormes. ¿Y si te digo que está a PER 15?... Espera, ¡no des todavía la orden de compra! Vamos a verlo con más detallee porque... a veces, las cosas no son lo que parecen.

 

Y es que está claro que Intel tiene una gran oportunidad de crecimiento pero... ¿Cómo de factible es que no le coman la tostada sus competidores? ¿Es Intel una compañía de calidad? ¿Tiene algo especial que la haga especialmente propicia para beneficiarse de dichas tendencias? Entremos en detalle.

 

Lo primero en lo que nos vamos a fijar es en la marca Intel. Es una marca ampliamente reconocible que todos nos hemos acostumbrado a ver en esas pegatinas tan características que están sobre los ordenadores. De hecho, normalmente cuando alguien nos habla del mundo de los procesadores, el primer fabricante que nos viene a la cabeza es Intel pero... ¿es la marca Intel tan importante como para que los clientes estén dispuestos a pagar más por este producto? Por ejemplo, con Ferrari no hay duda: la gente está dispuesta a pagar mucho más por un coche con similares características sólo porque ponga Ferrari. Sin embargo, con Intel dudo mucho de que sea así. Cuando una persona se va a comprar un ordenador, normalmente le importa poco que el procesador que lleve dentro sea Intel o AMD. Lo que le importa es poder obtener unas ciertas prestaciones de su máquina, independientemente de la marca que se lo proporcione. De hecho, Intel ha estado pagando a diversos fabricantes e integradores de ordenadores como Dell grandes cantidades de dinero por incorporar sus micros a costa de dejar de lado a los de AMD. Si la empresa realmente gozase de un trato privilegiado por parte de los clientes, ¿sería esto necesario? Más bien sería al revés: los fabricantes e integradores de ordenadores estarían dispuestos a pagar un premium por tener estos procesadores frente a los de la competencia. Por ello, aunque Intel es una marca relativamente conocida, no parece que sea muy monetizable. La marca per se no nos va a suponer una ventaja muy importante para aprovecharnos de esas oportunidades que vienen en el futuro.

 

Y me dirás... ya, pero Intel es el líder del mercado del x86. Ya sólo por eso, lo va a tener más fácil. Pues espera un poco, porque si seguimos nuestras indagaciones, vemos que Intel no goza de ningún efecto red que le ayude a beneficiarse de esa cuota de mercado tan grande que tiene. Es decir, ¿me proporciona más beneficio mi procesador Intel porque lo use 1 millón de personas que si lo uso yo solo? La respuesta es claramente no (a diferencia de lo que ocurre por ejemplo con productos como las redes sociales). Por lo tanto, la cuota de mercado tan grande que tiene la compañía tampoco parece que le pueda servir como una gran palanca de cara al futuro.

 

De hecho, no es ya que no haya ningún efecto red, es que ¿hay algo que impida a los clientes actuales de Intel cambiarse a otro fabricante de semiconductores? Es decir, ¿al usuario le afecta en algo que el procesador de su próximo ordenador pase de ser Intel a ser AMD o Qualcomm o cualquier otra marca? La respuesta, a excepción de casos particulares, es no. Por ejemplo, si nuestro nuevo ordenador nos trajese un sistema operativo que desconocemos, está claro que sí nos afectaría y estaríamos dispuestos a pagar más por mantener el que sabemos utilizar. Sin embargo, el procesador es prácticamente transparente para la mayoría de usuarios de servidores, ordenadores y dispositivos. Por lo tanto, si la competencia te ofrece un producto de similares características a un precio más bajo, la motivación para el cambio es clara y los costes de dicho cambio bastante pequeños. Porque sí, aquí tenemos otro problema, el cual es que Intel tampoco es un fabricante de bajo coste. De hecho, es un fabricante que se caracteriza por sus altos precios y los altos consumos de sus procesadores. Esto, de nuevo, es algo que va en contra de las tendencias actuales de los ahorros energéticos que tan necesario es para los servicios de Cloud Computing o IoT. Por lo tanto, tecnológicamente tampoco parece que Intel goce de una posición de privilegio a día de hoy. Para comprobarlo, basta el ver qué ha estado pasando con su línea de HEDT.

 

Es por ello que, aunque el sector de los semiconductores puede tener viento de cola con las nuevas tendencias tecnológicas, una apuesta por Intel no está exenta de riesgos. A PER 15 puede parecer una buena oportunidad y, más aún si se compara con los múltiplos a los que están cotizando sus competidores. Sin embargo, su posición en la industria es atacable y no tiene unas barreras importantes que la proteja. Además, no es un generador puro de caja, algo que se puede ver de forma clara en sus cuentas. Así que, ante la pregunta de si invertiría en Intel en la situación actual, sólo puedo decir una cosa: no.

 


My Newsletter