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Cuando el bottom-up choca contra la ley de la oferta y la demanda

Óscar Lara Rapp (@oscar_l_r)


Hoy os quiero hablar de un fenómeno curioso respecto a la divergencia que surge en muchos momentos entre la ley de la oferta y la demanda y ciertos análisis de inversión. Éste es un error que he encontrado con frecuencia tanto a nivel amateur como a nivel profesional y, la verdad, es que suele acabar mal. Pero primero vamos a entender un poco mejor el contexto.

Como ya sabéis, la ley de la oferta y la demanda se ha utilizado desde hace mucho tiempo para modelar de forma teórica la fijación de precios en el mercado bajo ciertas circunstancias. En el mundo real es casi imposible poder determinar de una manera relativamente exacta estas curvas de oferta y demanda para cada bien. Sin embargo, esto no significa que esta ley no sea muy útil para entender y predecir ciertas tendencias esperables en los precios. De hecho, es una herramienta muy potente que se emplea a menudo en análisis cualitativos. Por poneros un ejemplo, supongamos que nos encontramos con que la oferta y el stock de petroleo se están reduciendo a la par que la demanda aumenta. Pues bien, en este caso la ley nos dice que una consecuencia va a ser la subida de precio de esta materia prima. Es decir, que estamos ante una ley que puede servir de indicador adelantado de ciertos problemas u oportunidades que nos pueden estar acechando en el horizonte.

 

Imagen tomada de Enciclopedia Financiera
Imagen tomada de Enciclopedia Financiera

 

El tema es que esta ley cobra especial relevancia en los mercados donde las empresas son price-takers (empresas SIN capacidad para establecer el precio de sus productos por sí mismos). Como idea general, los mercados price-takers normalmente están asociados a productos poco diferenciables entre ellos y a mercados bastante fragmentados, como es el caso de las commodities (por ejemplo, el oro, el acero o el cobre). En realidad, hay muchos mercados que son price-takers y donde esta ley tiene mucha más fuerza de lo que pensamos, incluyendo algunos tecnológicos, pero de esto ya hablaremos en otro artículo.

Imagen tomada del IMF
Imagen tomada del IMF

 

El problema con este asunto es que muchas veces los inversores nos empeñamos en fijarnos únicamente en la empresa concreta que estamos estudiando sin hacer demasiado caso a la ley de la oferta y la demanda del sector. Incluso, a veces, es un proceso de autoengaño en el que creemos que la empresa en cuestión tiene "un algo" que la va a inmunizar contra esta ley si tiene unos ratios financieros suficientemente buenos. Mentira. Y gorda.

 

La experiencia dice que las fuerzas de la ley de la oferta y la demanda en estos entorno de price-takers son tan fuertes que se anteponen sin remedio a las fuerzas propias de la empresa. Es decir, el dinamismo de la industria es una cascada que va top-down y no bottom-up. Por ejemplo, en un entorno en el que el cobre se desploma debido a un exceso de oferta y menor demanda, por lo general no va a salvarte de perder dinero el hecho de que tengas la minera de cobre con los mejores ratios financieros del mundo (excepto en ciertas situaciones muy raras en las que, por ejemplo, haya un incremento bestial del market share de la empresa por alguna extraña razón). El mal rato te lo vas a llevar exactamente igual. De hecho, el elegir la mejor minera en esta situación te vale para tratar de aumentar las probabilidades de sobrevivir al golpe, perder algo menos de dinero y tener la capacidad de reponerte en el siguiente ciclo sin que quiebre por el camino (que no es poco). Pero no para no perder dinero. Y al revés, si el precio del cobre explota hacia arriba, por lo general incluso la peor minera del sector va a beneficiarse de ello (de hecho, las peores mineras son las que más se suelen beneficiar en estas situaciones de subida). Con esto no digo que no haya que analizar la empresa concreta, pero ese análisis depende mucho de lo que pasa aguas arriba. No tiene sentido comenzarlo por la empresa y hacer de ella la piedra angular del análisis sin analizar lo demás.

 

Imagen tomada de TermSet. Brendan Clarke.
Imagen tomada de TermSet. Brendan Clarke.

 

Y es que justamente éste es el hilo conductor de muchos errores de inversión. Este tipo de análisis top-down va en contra de uno de los mantras del value investing que es el que dice que los análisis han de hacerse bottom-up: comenzar estudiando la inversión por la empresa, por sus fundamentales y por sus ratios. El hecho de haber diabolizado los análisis top-down ha sido un flaco favor para muchos inversores y emprendedores cuya inversión se realiza en sectores del tipo price-takers.

 

Por ello, yo desde aquí os recomiendo que antes de invertir en una compañía concreta os hagáis la siguiente pregunta: ¿cómo de price-taker es esta empresa? Cuánto más lo sea, más tiempo vas a tener que dedicar a tratar de entender la ley de la oferta y la demanda del sector. De hecho, si detectas que todo el sector se va a beneficiar de un movimiento favorable de la ley de la oferta y la demanda, quizás puede interesarte no invertir sólo en una empresa en concreto o incluso puede interesarte canalizar la inversión por otras vías diferentes. Pero no te preocupes, ¡esto es algo que hablaremos con más detenimiento en el futuro!.